viernes

1928

el ojo alineado con el corazón del rifle
la bala solitaria
el frío en los dedos del aprendiz
como un mantra la voz del viejo cazador revela todo
lo que tiene para enseñar el estampido
de un disparo
el lobo
que cae
atravesado por el metal caliente
el ojo duele
de tan abierto
la bala se relame contenida en la carne que todavía tiembla
sangra en la nieve el estampido
del primer disparo
acompaña
como un mantra
-la voz del abuelo-
al frío de los dedos de vasha

toda bala solitaria busca el temblor último de la carne desangrada

(Vassili Zaitsev, Vasha, pastor de los Urales, caza su primer lobo. Catorce años más tarde, como tirador de élite, será uno de los símbolos de la resistencia en Stalingrado)

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