viernes

1926

boris, nunca iremos a ver a rilke
marina tsvietáieva


-I-

no es en absoluto un marinero pero se deshace en palabras
en las cartas del verano del veintiséis
con arcos quejumbrosos en la sangre abstinente le habla
de las cien cegadoras fotografías
que se difuminan en las extensiones ilimitadas del azul de blok
del puente en que el amanecer partía
la copa desbordada
su pasada fe en el encanto
árida
en las dos orillas/ la tristeza
navega las páginas en blanco de la libreta de tapas de cuero
la ansiada caligrafía de la que languidece entre los expatriados
la pulsión disciplinada
en la supuesta cercanía de la correspondencia:
-esta noche la pasaré contigo/ hoy he comenzado cinco cartas para ti/

-II-

del otro lado ella construye su propio vacío:
-no me opongo/ no respondo/ no tengo nada que ofrecerle:
todo ha sido tomado

le escribe
con la condescendencia de los caracteres cirílicos
lo absuelve de su sed de francia
y de otros lugares inexistentes
oculta su foto con el brazo
para no mirarlo tan de cerca
ruega
por un puñado de brisa del moscova

después llama al silencio por su nombre

(Marina Tsvietaieva y Boris Pasternak se inundan de cartas)

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