viernes

1924

las afiladas navajas de toledo
guardan el hilo de sangre de la imprudente
así como yo tengo entre los dedos la tibia seda de la piel de la esgrimista

un puñal de silicio quiebra la tela acerada de la historia
que te aleja de mí en los abismados días
y me trae en el corte un hilo lejano de la más deseada

lo que importa es el tiempo
la velocidad
y la distancia
catorce metros si es florete
dieciocho
para espada y sable

el guante de piel
cubre la mano hasta la mitad del antebrazo
una chaqueta blanca que no impida
la elasticidad del cuerpo/ y la máscara
forrada en cuero
por dentro

(no sabe que siempre hay una estocada que desborda la finta/
sobre todo si es su mirada la que pide
por favor el puñal hundido
hasta la misma empuñadura del grito)


(La esgrima femenina, en modalidad florete, es por primera vez deporte olímpico)

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