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Artículo de Álvaro Ojeda en Brecha

La poesía como siglo.
Brecha No. 1056, 17/2/2006

EL BUENO DE Joan Corominas enseña desde su diccionario etimológico, que siglo significa época, duración de una generación y uno, humilde merodeador de diccionarios, lo reputa celada de finísimo encaje, como haría el manchego, y retorna al título del poemario que tiene ante sus ojos: Poemas encontrados en el siglo pasado, y en esa cacofonía advierte algo de la celada que tiende Roberto López Belloso (Uruguay, 1969) en la que inexorablemente cae como lector y degustador de palabras. La trampa es bella, amigos. Un poema por año del siglo XX, de 1900 a 2000, casi escritos en tiempo real a poco más de cinco años de entrado el siglo XXI, sumado a la intensidad inherente del individuo que forma parte de una generación o de una época, Corominas dixit, y que busca y se busca entre hechos que vivió o conoció por mentas o por inercia familiar.
La asechanza no culmina con la curiosidad egoísta del lector, porque el poeta coloca a pie de página y correspondiendo a cada año rescatado por su poesía, una pequeña cita que viene o no a cuento del poema que le es asignado.
Por ejemplo, al año 1907 corresponde el anodino “(un año cualquiera)” para luego escribir: “los franceses en casablanca gorki/en capri hashek en sus años anarquistas la oscura/ceguera de joyce sinclair/lewis en la redacción del minnesota mahler/en nueva york margaretha geertruida en un hotel de parís cerca de rilke”; un año cualquiera, evidentemente. Pero el asunto se revela en el final del texto cuando la traba de la trampa ya saltó frente a nosotros: “rilke/en un estante de princeton cerca de o'neill mahler/en minnesota un libro de pound/o de joyce en la clase turista/cualquier aeropuerto se parece a un año cualquiera/del siglo pasado.”
Nada parece haber ocurrido y todo ocurre –todavía ocurre– en el más moderno presente. Esta táctica permite al poeta, que ya se había topado en 2001 y en su anterior libro con Poemas encontrados en una sala vacía, (poesías halladas y en la oscuridad, nada menos) achacar a la revelación azarosa la definición del mundo en cada año del siglo pasado. Trampas de una revelación que tiene años de esfuerzo poético y que permite que el lector se involucre y se busque, mientras López Belloso le inocula sus versiones de la historia, sus anales líricos, donde los poetas tendrán absoluta prioridad, así como los hechos que ocurrieron (o debo escribir, continúan ocurriendo en el texto) generalmente en el este europeo, tan distante, tan inaccesible para estos mundos de Nueva York en cable y escenario único.
La estrategia del poeta parece querer resignificar la tarea de la poesía como testigo, no sólo íntimo, también dentro de un registro gregario que le permite una omnipresencia evidente y una empatía directa con el prójimo generacional, lector maravillado con tantas provincias dentro del mundo.
Podría señalarse además, que este es un libro poblado con las siluetas de Ajmatová, Mandelstam, Pasternak, Pound (por citar poetas no demasiado frecuentados por estas latitudes) o Quiroga y Kafka (cruzándose en Praga y en el Paraná) todos nombres ilustres, sin duda. Pero también es cierto que hasta el propio López Belloso tendrá un lugar de protagonista epocal en su primera visita al Estadio Centenario en 1977. El poeta no es una atalaya, no está de más decirlo.
Yo, y utilizo una indebida primera persona, le agradezco al poeta el texto correspondiente al año de mi nacimiento conmemorado por ese olvido de Evtuchenko, tan sutil, tan azul.

Álvaro Ojeda

Poemas encontrados en el siglo pasado, de Roberto López Belloso. Ediciones Imaginarias/Mascardi & Nash, Montevideo, 2005, 145 páginas.

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