jueves

tu sencillo corazón húngaro no sabe
de la rompiente del danau
se deja envolver
por el aparente milagro de una mañana clara en budapest
una espina en la planta del pie/ el rojo
de tu pelo
vela los hombros desnudos/
recobra/ la fragancia de un patio en la sierra de las ánimas
(viendo tu foto en estación abrojales
a los catorce años
casi en blanco y negro
¿quién puede no creerle
a tus dedos en el ámbar de san petersburgo hace tres siglos?)
un rostro de klimt en el kunstmuseum es demasiado austríaco
para tu sencillo corazón húngaro/ el rojo/ de tu pelo
no sabe velar tu foto
tus hombros desnudos al borde del danubio/ la sierra
de las ánimas/
son demasiado limpios para la vieja pose de los habsburgo
a los catorce años puede ser una espina esa foto
quien la haya visto
se deja/ envolver/ por la clara mañana
casi en blanco y negro
¿quién puede no creerte?
san petersburgo no será el mismo sin tus dedos rozando
al descuido/ las paredes
como una piel de ámbar en la lluviosa mañana/
una espina
en la planta del alma tus dedos al descuido
y el rojo velado de tu pelo

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