jueves

1908


la desnudez en mil novecientos ocho es la entreabierta tersura de los labios de danae
el modo en que oculta una de sus manos para dejarse alcanzar
por la lluvia
dorada
del deseo
en la nocturna revelación que vuelve
innecesaria/ la torre de bronce de los argólidas
el ovillado gesto de su cuerpo ya no tiene
la tensa espera de la virgen de rembrandt
ni la fría distancia que le dieron las líneas/ flamencas/ de mabusse/
esta danae de viena ofrece
el tono preciso del instante siguiente al de la última duda
en la develada tela del desvelo
la hija del rey de argos recibe el soplo de la década
entreniebla los ojos y ya no ejerce resistencia

(Gustav Klimt termina de pintar su Danae)

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