miércoles

poemas encontrados en la primera década

(A continuación tres poemas de este libro de RLB que en 2012 recibió el Premio Onetti de poesía y en 2015 el Premio Nacional de Literatura del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay. Fue editado por Banda Oriental)

2001
año uno

desarmado de golpe el hormigón armado
el acero de la estructura y el mármol de los revestimientos
erosionado de pronto
por el golpe
del fuselaje de plata que como bala de plata golpea
contra el corazón de su presa
raspa la carne de los que estaban ahí por imperio de la obligación o del turismo
les cala los huesos con el frío de la muerte
los hace saltar como muñecos de estopa
pero no son muñecos
no es estopa el material del que están hechos
es otro el tejido que se estremece por el golpe
del viento
que les corta la carne cuando caen atravesando el vacío/
el golpe del fuselaje desarma de golpe
el hormigón armado
vuelve polvo lo que había sido oficina
tarjeta postal
o línea de horizonte
se derrite el acero
y el mármol se fragmenta en partículas y maquilla el rostro
de los impuntuales que abajo
resguardados por el azar
emergen
como muertos vivientes: impuntuales oficinistas
envejecidos antes de tiempo
el pelo cubierto de polvo
los trajes
cubiertos de polvo
los lagrimales
llenos de polvo
y después
cuando pase el ruido de los gritos de las sirenas
cuando hayan acabado de sacar por la tráquea de los bomberos el polvo
cuando se calle el sonido
de los suctores hospitalarios que les quitan de adentro el polvo y los escombros
cuando se recojan los vidrios y escampe
cuando recojan las ventanas medio derretidas de los Boeing estrellados y las pongan
en la vitrina de un museo
entonces lo que era explanada
tarjeta postal / oficina / línea de horizonte
mutará en silencio y será
por completo
y para siempre
ground zero


2003
íntima tres


cuando escribió john ashbery
sobre el autorretrato en espejo convexo
lo hizo replegándose sobre la especulación
sin demostrar directamente la imagen
para protegerme de lo que anuncia cualquier autorretrato
no a mí especialmente
sino para proteger en general
al que desprovisto de toda protección se expone
al reflejo
escribió john ashbery
de ese modo
replegándose
sobre la especulación
pero no se entera john ashbery
-si es que vive todavía-
del otro espejo en que me miro
y que interroga cuando me inclino sobre ti
para dejar caer
una gota lunar y perlada
que primero se aferra al extremo del gotero
pero luego pierde pie y despeña
como un bombardeo de nácar
prescripción de oculista que golpea el primero de tus ojos
-mi espejo-
y se derrama
para rebotar expulsada por el párpado
que se cierra en defensa cerrada pero inútil
porque ya tocó la superficie el corazón de la gota
todo esto queda fuera del campo de visión de ashbery
a quien recuperaste del vacío
como si en el hueco que se forma entre dos manos
para detener el agua en su caída y llevársela a la boca
como si en ese hueco de tus manos estuviera la forma
de madera
en la que hizo colocar un espejo convexo el pintor del cinquecento
y desde esa forma de madera con espejo
que formaste en el hueco de tus manos
para detener el poema de john ashbery que caía sin que nadie bebiera de esa copa
me diste de beber evitando que se perdiera para mí
dejándome desprotegido
ante lo que anuncia cualquier autorretrato
y más desprotegido todavía
ante lo que anuncia ese autorretrato
en particular ese
ese mismo
precisamente al reflejarse en el espejo de tus ojos
en el momento en que cae el bombardeo de nácar de la posología exacta de los oculistas
y que sólo yo veo
porque sólo yo me inclino
efímero enfermero
sobre ti
desprotegido


2008
réquiem ocho

y hacia la aurora sesgan agudas golondrinas, como flechas perdidas de la noche en derrota (Julio Herrera y Reissig)

el viento agita los mástiles vacíos de la noche
clavados en la explanada como lanzas
de un ejército que no hace mucho se ha rendido
el golpe
de las sogas contra el metal con herrumbre
tiene el tam tam del vacío
de la noche
vacías carreteras que terminan en curva
se entretienen al comienzo
del suburbio
el eclipse es lo que media
entre una palabra no dicha
y su sentido
cuando llega a los suburbios el viento pierde
la voz
se torna un abanico mecánico
que apenas mueve el tramo que no ha querido
peinarse y queda
despreocupado
cubriendo un rectángulo de frente
en el suburbio de un rostro
la carretera termina en curva
deja que los mástiles se claven
como lanzas
en el costado de la explanada
que sangra el hilo de la noche:
eclipse mudo que pierde el sentido
de la voz que acaba de rendirse